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viernes, 18 de agosto de 2017

ANIVERSARIOS DE SERAFÍN FERNÁNDEZ FERRO, EL ÁNGEL HERIDO DE LA GENERACIÓN DEL 27

Viven y mueren a solas los poetas
Luis Cernuda 
Invocaciones . Himno a la tristeza



















El ángel herido. Hugo Simberg (1873-1917) . Óleo  sobre lienzo de 1903. Museo Ateneum. Helsinki. Finlandia










Serafín Fernández Ferro en el film L´espoir de André Malraux, 1939














Serafin en 1932


Este 9 de agosto se cumplieron 63 años del fallecimiento de Serafín Fernández Ferro y el 12 del mismo mes hizo 103 años  de su nacimiento. 
Fernández Ferro estuvo muy ligado a la generación del 27 y es de justicia reconocer su vida y también su obra como actor de teatro y cine, como poeta e inspirador de poemas que marcaron a poetas de esa generación e incluso colaborador de otros ya famosos en la época previa a la guerra civil.





Había nacido el 12 de agosto de 1914 en el barrio de Monelos, entonces perteneciente al municipio de Oza, en las afueras de La Coruña, en el seno de una familia de escasos recursos económicos y de numerosos hermanos. Terminados los estudios primarios marchó a Madrid donde vivían dos hermanos, mayores que él, que trabajaban de electricistas y eran activos militantes de la CNT y la FAI que le contagiaron sus ideas libertarias. Fue un autodidacta que leyó a los clásicos del anarcosindicalismo como Bakunin, Proudhom y al príncipe Kropotkin, -  explorador, geógrafo, naturalista y uno de los principales teóricos del movimiento anarquista -  y los textos literarios de Whitman y Lautréamont. También a sus paisanos Rosalía de Castro, Curro Enríquez, Pondal y Amado Carvalho.










                                                                                   

El Universal  en el nº 14 de la Puerta del Sol esquina con Alcalá , fundado hacia 1860 y cerrado en la década de los 70 del pasado siglo . D. Benito Pérez Galdós habla de él en Los Episodios Nacionales (España trágica y La de los tristes destinos)
Aqui conoció en 1931 García Lorca a Serafín Fernández Ferro








Rafael Martínez Nadal, que fue muy amigo de Federico García Lorca, ha contado como una noche madrileña de 1931, en El Universal:
(sobre este Café Vid. https://flaneandopormadrid.wordpress.com/2014/04/10/cafe-universal/

http://puentechico1.blogspot.com.es/2014/01/el-madrid-de-los-anos-cincuentatercer.html)









un muchacho bien parecido, menesteroso y sin trabajo, que había llegado a Madrid andando desde Galicia pidió a Federico (hombre conocido en la noche madrileña y ya famoso como autor teatral y poeta) que le invitara a un bocadillo – un pepito de ternera – porque desde no sé cuánto tiempo no había comido…quizá conociendo o presintiendo los sentimientos eróticos del poeta Serafín Fernández Ferro, que era el nombre del muchacho, se ofreció a Federico. Necesitaba dinero. Federico le invitó al bocadillo pero rehusó la oferta. Por lo que fuera no era su tipo. Pero pensó en dos amigos a quienes podría interesar. Vicente Aleixandre, primero, y luego Luis Cernuda. Con Aleixandre, como éste le contó a Luis Antonio de Villena, se equivocó  porque Vicente (gran poeta pero eróticamente tan estrecho como Dámaso Alonso homófobo) no tenía especial interés por el sexo pagado. Entonces – en casa de Aleixandre y con Serafín al lado – García Lorca redactó una nota que le dio al joven:   Querido Luis: Tengo el gusto de presentarte a Serafín. (He estado luchando con tres plumas.) Espero lo atenderás en su petición. Un abrazo de Federico.     


 El texto proviene de la nota original fotocopiada en el libro de Rafael Martínez Nadal  Españoles en la Gran Bretaña: Luis Cernuda 






Lorca le dio, además, varias cartas de presentación con la idea de conseguirle trabajo y que aprendiese un oficio y “unos durillos” para ayudarlo en los primeros días. Una de las cartas era para Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, que lo contrataron en su imprenta.
  



Es casi un niño y ya ha probado el lado amargo de la vida  le diría Lorca a Martínez Nadal la mañana siguiente de conocerlo.






A través de su amistad con Lorca, Cernuda, y Altolaguirre, Serafín, que tenía inquietudes literarias, comenzó a relacionarse con los círculos intelectuales y sociales próximos a la generación del 27. En especial frecuentó la casa de Aleixandre en la calle Velintonia pero sobre todo la del diplomático chileno Carlos Morla Lynch (1885-1969) y su mujer Bebé Vicuña en la calle Alfonso XII nº 48.








De izqda. a dcha. el conde de Yebes, Bebé Vicuña, el capitán Francisco Iglesias, Federico García Lorca, Agustín de Figueroa, la condesa de Yebes y el último es Carlos Morla. Finca Miralcampo. Azuqueca de Henares. Guadalajara, España, junio de 1936









Por las tertulias literarias que éstos organizaban pasaron Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Concha Méndez, Rafael Alberti, Mª Teresa León, Federico García Lorca (amigo íntimo de los anfitriones a los que dedicó varios poemas), Jorge Guillén, José Bergamín, Vicente Aleixandre, Luis Rosales, Pedro Salinas, Eugenio D´Ors, Salvador de Madariaga y los chilenos Pablo Neruda y su novia Delia del Carril, Vicente Huidobro o Gabriela Mistral y por supuesto Serafín Fernández Ferro que hace vida social con el grupo. Morla recuerda en sus libros una noche de su Tertulia, en diciembre  de 1934, en la que Serafín divaga sobre el comunismo con Delia del Carril. Salón literario, el de Carlos Morla y Bebé Vicuña, en el que no solo se debaten cuestiones literarias y estéticas sino las querellas y conflictos del corazón, amor, celos, desengaños, desdenes… y según Luis Antonio de Villena el receptor de las confidencias del ambiente intelectual madrileño de la época era Serafín Fernández Ferro sobre todo en torno al grupo de la generación del 27.
                                                               











                                                                             
Carlos Morla y Federico García Lorca
          

                                                                       



                   
                                                                               
Pablo Neruda y Delia del Carril 







Debió ser Serafín un excelente muchacho de mentalidad abierta al que no le importaba acostarse, de vez en cuando, con sus intelectuales amigos y amigas y de paso, dada su precaria situación económica, ganarse “algunos durillos”.



















Los diarios del diplomático Carlos Morla son una magnífica fuente de información sobre Serafín. Esta es la descripción que nos facilita de él en el titulado  En España con Federico García Lorca:











Pienso nuevamente, mientras lo observo, en la bonanza que significa en este mundo poseer lo que yo llamo una fisonomía favorable. El chico la tiene en grado sumo, chispeante, simpática y agraciada. Pequeño de estatura, pero proporcionado, de caballera ondulada y de tez ligeramente broncínea, tiene esa expresión, entre risueña y dolorida, propia de los adolescentes que acaban de atravesar por una infancia triste. No es un muchacho todavía, pero ya es algo más que un chiquillo: un Juan Bautista de la época en que Jesús era niño… Me conmueve en él esa tristeza indefinida que contrasta con su extremada juventud.   






Serafín tenía entonces 17 años.



Serafín Fernández Ferro. Acuarela sobre papel de José Moreno Villa
                                                              







Serafín Fernández Ferro. Carboncillo sobre papel de Ramón Gaya, 1932





En fechas recientes se ha sabido que las nietas de Morla han destruido un conjunto de cartas de Cernuda en las que se adivinan datos de su relación con el joven coruñés y confidencias que podrían demostrar un tejido amoroso en torno de Serafín del que formarían parte el propio Morla y Lorca.






Luis Cernuda, que en 1958  en su Historial de un libro escribiría que la hermosura física juvenil ha sido siempre para mí cualidad decisiva cuyo poder y encanto a todo lo antepongo, se enamoró perdidamente de Serafín y lo llevó a vivir consigo. Parece Cernuda le daba dinero cuando lo necesitaba. Pero el hecho de que Serafín fuera bisexual hizo que Cernuda cayese en repetidas crisis de celos y finalmente – poco más de un año duró la relación – llegase la ruptura definitiva, pero de forma amistosa.





Quedó impronta de esta relación en Los placeres prohibidos (1931)
                                         

                                   



 
Luis Cernuda y Serafín Fernández Ferro en el castillo de Cifuentes. Guadalajara. España. 1 de noviembre de 1932 Foto de Ramón Gaya










Serafín en el castillo de D. Juan Manuel. Cifuentes.Guadalajara. España

              










Cernuda con Serafín en el pantano de Cifuentes. Guadalajara . España. 2 de noviembre de 1932
   








En descargo de Serafín debemos decir que Luis Cernuda, en nuestra opinión el mejor poeta español del siglo XX, en su trato como persona, y dado su especial carácter debió de ser, según cuentan los que le trataron, de insoportable convivencia personal en todos los planos. Carácter solo dulcificado, en parte, en la última etapa de su azarosa vida cuando vivía en Coyoacán (México DF) con Concha Méndez, Paloma Altolaguirre y los hijos pequeños de ésta, donde encontró la familia que nunca, ni en su infancia sevillana, tuvo.




El 21 de junio de 1932, ya rota la relación, Serafín envió al poeta una postal  que decía  Que seas feliz para siempre. En el día de tu santo me acuerdo de ti, como siempre me he acordado.
    




Del desamor entre los dos  ácratas (Cernuda y Ferro, aunque cada uno a su modo) surgiría un libro de título becqueriano  Donde habite el olvido (1934) del que forma parte




Mi Arcángel

No solicito ya ese favor celeste, tu presencia;
Como incesante filo contra el pecho,
Como el recuerdo, como el llanto,
Como la vida misma vas conmigo







Le había dedicado antes, el 23 de abril de 1931,  Como leve sonido publicado en el número 1 de Héroe (1932) que en la edición facsimilar figuraba de puño y letra de Luis Cernuda  A Serafín Ferro. La dedicatoria se mantuvo en Héroe pero desapareció en ediciones posteriores














Como leve sonido:
Hoja que roza un vidrio,
Agua que pasa unas guijas,
Lluvia que besa una frente juvenil;


 





Cuando en 1934 se publica Donde habite el olvido nadie reparó en el verdadero significado de la S en forma de serpiente que aparecía en su contraportada; postrer gesto de despedida a quien había sido el inspirador de esos versos.






S, esta vez en diseño de Ramón Gaya y en rojo, que volverá a repetirse cuando en 1936 el libro quede integrado en  La realidad y el deseo



 



























                                                                 
La S en el diseño de Ramón Gaya

















                                                                







Pero como donde hubo candela rescoldo quedó Serafín debió dejar en Cernuda más que la serpiente de una S, porque como recordará más tarde en el poema





Tierra nativa

Raíz del tronco verde, ¿Quién la arranca?
Aquel amor primero, ¿Quién lo vence?
Tu sueño y tu recuerdo, ¿Quién lo olvida?

















Pero Serafín no debe pasar a la historia solo como el novio fugaz de Luis Cernuda pues, aparte de eso, fue actor en L´espoir la película que André Malraux dirigió en 1938 y en la que colaboró Max Aub. Se estrenó en Francia el 13 de junio de 1945 y el título español es Sierra de Teruel. Y parece, aunque ello no esté documentado por no figurar en los créditos, que, ya transterrado en Méjico, colaboró también en algunas películas de Luis Buñuel en papeles cortos.





























Serafín aparece en el minuto 23´52












Escribió poemas en español como Enamorado de nadie y en gallego como Noite (publicado en 1935 en la revista gallega Nós) y Nouturnio de membranza que dedicado a Gil-Albert se publicó en Barcelona en la revista Nova Galiza en junio – julio de 1938. También ayudó, lingüísticamente, a Federico García Lorca a componer algunos de sus Poemas galegos concretamente Madrigal a cibdá de Santiago. Polifacético, Serafín también cantaba tangos en las veladas de Morla, que musicó Enamorado de nadie que su mujer Bebé Vicuña cantaba al piano.










Serafín, contestatario y ácrata al fin y al cabo, una vez en 1934 gritó a unos miembros de las juventudes comunistas el marxismo es el opio del pueblo. Tras un intercambio de puñetazos acabó en la comisaría.



Participó en el teatro de La Barraca  y del Club Anfistora dirigido por Pura de Ucelay. En 1935 regresa a La Coruña donde desarrolla una intensa labor teatral ya iniciada en Madrid y se relaciona con Álvaro de las Casas y otros autores galleguistas. Dirige también el grupo de teatro Keltya.  Entre 1935 y 1936 pasará seis meses en Lisboa según se deduce de la documentación que sobre él se conserva en Méjico. El 2 de julio de 1936 El Pueblo Gallego de Vigo publicó que el grupo de teatro Keltya iba a representar O país da saudade (The Land of Heart´s Desire) de Yeats, Nouturnio de terra e morte, de Antón Villar Ponte y Matria de Álvaro de las Casas. Pero llegó la guerra civil y todo lo truncó...




Serafín se alistó en la legión española con los sublevados pero desertó y se unió a los republicanos en cuyo ejército fue herido. Ya en Barcelona, y con el grado de teniente, escribió artículos para Nova Galiza y Hora de España. 





               
La mítica revista Hora de España
                                                                                               
                                                               












El vapor Ipanema
                                                             








El presidente Lázaro Cárdenas (1895-1970) que acogió a los transterrados en México
  





                                                        

El Ipanema a su llegada a Veracruz







                                                                            

Modelo de tarjeta de embarque del vapor Ipanema


 











Tras el triunfo del bando rebelde embarcó en el Ipanema, vapor que desde Burdeos llevó numerosos gallegos al exilio mejicano. Ramón Esturao(1909-2002), político y capitán del Batallón Gallego del ejército republicano, recordaba que en la travesía navegaban intelectuales jóvenes de mente abierta - como Serafín Ferro - que elaboraron, durante la misma, revistas literarias. Llegó Serafín a Veracruz el 7 de julio de 1939 (se han cumplido pues 77 años) bajo la condición de “asilado político”. La profesión que aparece en su ficha de llegada a Méjico es la de “estudiante y periodista”. En Méjico percibió, de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles, un subsidio como mutilado de guerra. El 2 de octubre de 1941 se canceló dicho subsidio entregándosele  una cantidad, por importe de un año de subsidio, “para destinarla al fin comercial solicitado”.









Siempre se creyó que Serafín había muerto en el Hospital Español de la Ciudad de Méjico en 1958, cinco años antes que Cernuda, pero el periodista mejicano Antonio Bertrán, que ha estudiado su vida en Méjico, ha demostrado que Serafín – que nunca se naturalizó mejicano – murió en la mañana del 9 de agosto de 1954, cuando Luis Cernuda ya vivía en Méjico, víctima de una tuberculosis pulmonar bilateral consecuencia de las heridas sufridas en la guerra civil, según certificó el Dr. Juan Moreno González del Sanatorio Español. En su partida de defunción figura como soltero y de profesión comerciante. Iba a cumplir 40 años.
                                                         








   
Entrada al Panteón Español, ciudad de México, donde está enterrado Serafín Fernández Ferro






Su tumba se halla en el Panteón Español de la Ciudad de México (que es distinto al Panteón Jardín donde está enterrado Luis Cernuda). Tiene una losa rota que todavía conserva  una lápida de mármol con la siguiente inscripción:



Serafín F. Ferro
1914-1954
Con inmenso amor M.L.R.












Antonio Bertrán ha investigado que la propietaria de la tumba era Martha Linage Rodríguez, fallecida el 16 de abril de 1984 a los 67 años (era unos tres años menor que Serafín). Fue maestra y murió soltera. En el piso donde vivió está hoy la Fundación Guillermo Linage Olguín, que era su padre. Martha dispuso por testamento la creación de la Fundación y legó el edificio de siete pisos, donde vivía, para que se otorgaran becas a estudiantes de escasos recursos.





Bertrán ha contado que a la entrada hay una foto de Martha con su padre, fechada en 1934, donde se aprecia su belleza.





Una amiga de Martha, que se ocupa de la Fundación, le dijo a Antonio Bertrán que ésta decía estar muy enamorada de un tal Ferro que era el amor de su vida y se refería a Serafín como un hombre muy culto y ocurrente. Aunque nunca lo vió, la amiga sabía que padecía tuberculosis y por ello pensaba que Martha debía quererlo mucho para visitarlo frecuentemente a pesar de la enfermedad que sufría.









 




Resulta turbador el pensar que Serafín y Luis Cernuda pudieron cruzarse en una calle de México D.F. quizá sin reconocerse porque el tiempo ha pasado, como pasa en el mundo (Luis Cernuda, Birds in the night).






                                       
Entrada al Panteón Jardín, ciudad de México, donde está enterrado Luis Cernuda


 









Este artículo tiene por objeto primordial reivindicar la figura de Serafín Fernández Ferro, en los aniversarios de su nacimiento y  muerte, porque no queremos que pase a la historia como el novio fugaz de Luis Cernuda, ni como el prostituto mantenido que he leído lo llaman alguna publicación inglesa y también española. Tampoco  como lo que dijo de él, ya transterrado en México DF, Octavio Paz nostalgias de la Galicia infinita, demasiado tequila; noches de puro tomar y broncos amaneceres, sino como lo que realmente fue: un autodidacta rebelde contra el establishment, actor, poeta y escritor, en resumidas cuentas, un ácrata intelectual tal vez maldito.


Pero, a la postre, como dejó escrito el poeta gallego Ramiro Fonte (1957-2008) a propósito de Cernuda y Serafín







Cazadores furtivos de vidas de poetas
encontrarán el nombre de su ángel herido 


   






San Sebastián,   Andrea Mantegna.  Museo del Louvre  París



BIBLIOGRAFÍA

Luis Cernuda, La Realidad y el Deseo, Alianza Editorial, Madrid, 2002

Luis Cernuda, Historial de un libro, Alianza Editorial, Madrid, 2002

Rafael Martínez Nadal, Españoles en la Gran Bretaña. Luis Cernuda: el hombre y sus temas, Hiperión, Madrid, 1983

Carlos Morla Lynch, En España con Federico García Lorca, Renacimiento, Sevilla, 2008




Luis Antonio de Villena, Rebeldía, clasicismo y crisis (Luis Cernuda. Asedios plurales a un poeta príncipe), PreTextos, Valencia, 2002

Antonio Rivero Taravillo, Vida de Serafín. El alevín gallego de la Generación del 27, Clarín. Revista de nueva literatura, Enero de 2009  http://www.revistaclarin.com/962/vida-de-serafin-el-alevin-gallego-de-la-generacion-del-27/

Antonio Rivero Taravillo, Luis Cernuda. Años de exilio (1938-1963) Tusquets, Barcelona, 2011

Antonio Rivero Taravillo www.fuegoconnieve.blogspot.com.es/2009_10_01_archive.html  

Clara E. Lida, La España perdida que México ganó, Letras Libres año V, nº 56, agosto 2003
                                                                 






                                                                 
Manz 2002. Javier Velasco,  Fujicron sobre aluminio













 El Greco El martirio de San Sebastíán. Óleo sobre lienzo. Catedral de Palencia. España















Serafín